23.10.05

blackjack

Cuántas veces tuve ganas de apostar,
y la apuesta pagaba mal.
Cuántas veces sumé 20 con dos monos, Rey y Reina,
y el casino ganaba con 21...
Ahí sobre la mesa, enfrente,
estaba el As que le faltaba a mi juego 
y que quedaba, una y otra vez,
en manos del destino.
Aunque mis cartas fueran altas, la caja se quedaba con todo.
Entonces, me retiraba. No había caso.
Apostar, era perder.

Pero esta vez, y la reputamadrequeloreparió,
cuando tengo todo que apostar,
pensando en llevarme el premio mayor,
sabiendo que las cartas del juego nunca habían sido mejores,
resulta ser
que no puedo apostar.
No tengo opción: me quedo con 21 a dos cartas,
Rey y As de corazón,
abiertos sobre la mesa...
Nada que hacer. El destino otra vez.
Al parecer, esta vez llegué tarde:
la caja está cerrada.

5.10.05

la duda que me queda es si...

...algún día dejarás de sacarle el palito a la manzana antes de comerla, si es el Do o el Fa el que te suena a nostalgia, si fue por error o querer que te llevaste mi disco de Chick Corea, si fuiste tú quien le dio leche al gato para que se haya acostumbrado a venir todos los días, si fuiste tú quien le dijo al portero que se quedara con la revista del sábado (porque ya no me las entrega, carajo!), si extrañabas mis besos cuando yo dormía, si te enteraste que odiaba no encontrar manjar en el refri pero que nunca te dije nada... No sé si tu cuerpo sudará cuando sientas miedo, si tu primera cana será arriba de la oreja, si estos seis años te parecieron un día, si los treinta que se vienen están más cerca de los 20 o los 40, si ya de chico guardabas relojes y pilas en tu cajita de metal tipo Amelié que quedó en casa de tu vieja... Desconozco tu sueño suicida, tu peor delirio, tu venganza reprimida, desconozco qué envidias y cuándo mientes, cuánto apuestas cuando arriesgas, qué ladrillo sacarías primero para derribar el Muro, contra qué te estrellas y aún no aprendes, qué recuerdos te traen las madelaine, qué libros leerás por tercera y cuarta vez, que vicios sumarás mañana y qué obsesión reemplazará la de elegir siempre el mismo color de jabón para el baño... Me queda la duda de cuántas palabras tendrá tu biografía, de si supiste cuánto te quise, de si podrías haber llegado a contestar sí a esa pregunta, de qué dices cuando amas a alguien...
Podría hacerlo, pero son cosas que no voy a preguntar.

2.10.05

ya lo sé

Te gustaba: escribir en hojas sueltas (nunca en una libreta), dejar a otros pedir el vino en un restaurante, el cine francés (y W.A. también), reventar los globitos de las bolsas de embalaje, dejar el libro exactamente en la misma posición del estante, el café recién hecho, despertar con un vaso de agua a tu lado, la tortilla española con el huevo todavía húmedo, viajar con mochila y no con maleta, cerrar los cajones de la cómoda antes de dormir, limón para la lechuga y aceite para el repollo, el agua mineral sin gas, dormir sobre el lado derecho, meter los dedos en la tierra húmeda, hacer pelotitas con los calcetines, el asiento 16 o 17 del avión (y la quinta fila en el cine), desayunar solo y cenar acompañado, sacarte los zapatos cuando llegabas a casa, lavarte los dientes con el cepillo seco, el color naranjo (tu favorito), sacudir de migas la mesa antes de poner los platos (todas y cada una de ellas), una vela y no veintitantas en la torta, leer el diario en orden, secarte el pelo antes que los pies, comprar el pan en bolsas de papel (y el pan con semillas de amapola), el pasillo de los chocolates en el supermercado, el álamo y el ciprés por sobre los pinos, guardar los discos acostados para poder leer la carátula...
Todo eso ya lo sé, pero ¿y qué hago con eso ahora?